domingo 22 de mayo de 2011

Miradas

Al llegar al hostel, comencé a hablar con los lugareños y extranjeros que se encontraban  allí. El ambiente invitaba a conocerse y entablar todo tipo de conversaciones. Entre ellos, se encontraba Jesús, un montevideano que habia viajado a Colonia del Sacramento, con el objetivo de pasar un fin de semana con su mujer.
Un cruce de miradas inició el juego de seducción. El, acompañado por ella no dejaba de observarme íntegra, devorandome con sus ojos. Su mujer, le pidió que le haga un té, por lo que Jesús, se dirigió a la cocina para complacerla. Fue en ese mismo instante en que mi estrategia comenzaba. Con la excusa de tomar algo de gaseosa, comenzamos a charlar. Me pidió un beso y me dijo"sos muy bonita, lástima que esté acompañado".
Pero no todo quedó en un simple beso, después de que Jesús convenciera a su mujer que se vaya a descansar al hotel en el que ellos se hospedaban, me guiñó un ojo. El sólo queria un par de besos escondidos en el baño, pero yo quería más.
Le comenté que en mi habitación no habia nadie y que podríamos estar mas tranquilos allí.
Sus besos y caricias, rondaban por todo mi cuerpo haciendome sentir mujer. De a poco, comenzó a desvestirse, me pidió un preservativo y comenzamos a tener sexo. La exitación era la reina del lugar.
Al terminar, le pregunto su nombre. El, por formalidad el mio, pero no importaba. Silenciosamente, salí primera de la habitación para no elevar sospechas, después de unas señas, Jesús siguió mis pasos.

1 acomplejados:

un par de lacasittos dijo...

Será que son incapaces de resistirse a un cuerpo que les sigue el juego?
Bueno, espero encontrarme con alguno que sea capaz de rechazar esas miradas.